La innovación más revolucionaria en seguros no la inventó un banco. La inventaron dos pastores con una planilla de Excel del siglo XVIII 🏴
(Bueno, no era Excel, pero ya vas a entender)
Escocia, 1744. Alexander Webster y Robert Wallace tienen un problema que les parte el alma: cada vez que muere un pastor presbiteriano, su familia queda literalmente en la calle.

Las «cooperativas» de ayuda mutua de la época eran bienintencionadas pero caóticas. Funcionaban a los ponchazos, sin números, sin método. Y como era de esperar… quebraban.
Webster y Wallace dijeron: «Tiene que haber una mejor forma».
Y acá viene lo loco:
→ Juntaron datos de TODAS las parroquias de Escocia
→ Registraron nacimientos y muertes de décadas
→ Llamaron a Colin Maclaurin (un matemático de la época) para hacer las cuentas
→ Armaron un modelo matemático para predecir cuántos pastores morirían cada año y cuánto tiempo vivirían sus viudas.
Con eso diseñaron un fondo simple: cada pastor aportaba una pequeña suma anual, y eso garantizaba una pensión vitalicia para su familia.
¿El resultado?
Predijeron que en 1765 el fondo tendría £58.348.
Cuando llegó 1765, el fondo tenía £58.347.
Se equivocaron por UNA LIBRA. 🎯
Ese «experimento» se transformó en el Scottish Ministers’ Widows’ Fund y sentó las bases de lo que hoy conocemos como ciencia actuarial.
